¡Vienen dos amigas mías este finde! Estoy super-emocionada porque son dos amigas que tenía durante mis dos primeros años aquí en Madrid. Verlas me va a traer tantos recuerdos de esos primeros años, cuando todavía estábamos descubriendo y explorando juntas la ciudad que ahora es tan familiar para mí.
Cuando llegué a Madrid hace tres años, encontré un piso cerca del metro Alto de Extremadura, y vivía allí con tres chicas más, una que era Judy. Judy vino de Taiwan para estudiar; yo daba clases de inglés. Todos los días, cuando llegaba de mis clases por la mañana, nos poníamos a charlar en la cocina en dos taburetes chiquititos, comiendo huevos o sandwiches y tomándonos café. Esto era nuestro rito casi diario, y me hizo sentir tán comoda estar en nuestra cocina, en un país extranjero. Compartíamos nuestras historias, secretos, y problemas; salíamos entre semana y llegabamos a casa al amanecer; descubríamos restaurantes, museos, y pueblos; cocinábamos y ibamos de compra. Empezabamos desafíos de ¨NO INGLÉS¨ en la casa para practicar el español pero siempre caíamos en el inglés. Me quedé en Madrid, pero ella se fue a casa. Después de dos años, ella viene a Madrid mañana para empezar un programa de diseño en la universidad. Espero que podamos revivir el Madrid que conocíamos antes.
Conocí a la otra amiga, Janet, el año pasado cuando trabajaba como auxiliar en un colegio. Ella vino de Nueva York, después de dejar un trabajo tortuoso en finanzas. La primera vez que fuimos a comer, nos dimos cuenta de que leíamos los mismos libros cuando eramos pequeñas, y que teníamos padres muy parecidos. Me acuerdo que ella hizo el comentario que uno se puede descubrir un amigo del alma comparando las ilusiones de la niñez, los libros y fantasías juveniles. Como yo, a ella le encanta la comida, y siempre descubríamos nuevos sitios para ir. Me vienen tantos buenos recuerdos... Uno de los sitios a que solíamos ir está justamente en el barrio donde viví el primer año, un sitio gallego que sirve un pulpo muy rico. Hemos quedado allí esta noche; tengo tantas ganas de ver mi antiguo barrio y a ellas!
Mabel, me da gusto de que puedas tener a tus amigas¨, que tanto quieres, aqui de nuevo contigo. Por lo que describes parece que pasaron unos tiempos inolvidables y super divertidos, asi me siento yo cuando vienen a verme mis amigos de Chicago. Nos entra la nostalgia de lo que haciamos en el barrio antiguo en nuestra ciudad querida. Tambien las charlas sobre la infancia o niñez siempre son divertidas porque te das cuenta que tal vez tu no eras la unica con padres asi. Que viva la amistad! :)